Manual de ayuda para tíos pésimos como yo (VII)
...porque mantengo los ojos abiertos cuando estornudo.
...que tenía que ayudar a descargar de una camioneta a un asesino en serie que yo había ayudado en su detención. Por allí cerca había personas con sus hijos y el asesino en serie les daba conversación. Yo les decía que eso era un error porque no era buena idea que él conociera sus vidas personales y a sus familiares.
Yo, en cambio, no podía hacer nada, porque era un riesgo que había asumido desde el momento en que fue detenido.
... que me encontraba rodeado de chicas "chaquetas verdes", de las que participan en el proceso de humanización de los hospitales.
...cuando vi que podía salir en mis fotos sin poner la opción de disparo retardado.
...porque mis amigos se extrañan de que vea las películas de video en modo "fastforward".
...tengo que lograr ver lo que hay más allá de esa enorme montaña...
El otro día me alegré al ver un nido con 3 pajaritos en el alféizar de mi ventana.
Aún no sabían volar, así que saltaban y caían al suelo (apenas se mantenían en pie).
No sabía cómo cuidarlos, así que improvisé devolviéndolos al nido y dándoles miguitas de pan.
Por la noche vino un temporal de viento y al día siguiente estaban muertos.
...mi médico usa una calculadora científica para tomarme el pulso.
...cuando me dijeron que dormía con los ojos abiertos.
...que, por compromiso con un compañero, tenía que hacer un trabajo relacionado con la antropología (un mundo que desconozco por completo!).
El encargo se llamaba "aplicación de la biología en el campo del nosequé".
Tenía que buscar en internet cualquier cosa que me sirviera para entregarle un adelanto.
Sólo tuve tiempo de adelantarle unas notitas escritas en pedazos de papel y servilletas.
Lo extravagante del sueño es que entre esas notas tenía que darle la letra de una canción que había que componer como parte del trabajo.
...tengo que ver menos...
...que caminaba por una playa de arena, completamente solo.
Por un sistema de megafonía podía escuchar un concurso de Misses y Misters.
Mientras caminaba estuve cerca de caer por un profundo agujero que había en el suelo (era yo, pero no era yo. Era el famosillo que se presentaba al certamen).
La situación empeoró, porque empezó a subir la marea y me vi aislado en la costa y sabía que para salir de allí me iba a empapar y probablemente no saliera ileso.